Con mirada fisgona la Dra. Quenn me observa a través del frasco de vidrio, donde en un líquido renegrido, flota una docena de cebollas en escabeche, mientras me inquiere, toma una cebolla y la mete en una bolsa plástica transparente, el tufillo vinagre inunda la atmósfera, el bulbo purpúreo parece el ojo vaciado de un cíclope muerto.


Compro unos cigarrillos, al salir advierto al cojo de la extraña bicicleta, que en animada tertulia y equilibrándose en un zapatón descomunal, intenta persuadir a un par sapos de micro, de los beneficios del Transantiago, los sapos entre efluvios alcohólicos, eructos, charqui, huevos duros y pipeño, se niegan rotunda y decididamente al cambio,…. Antes que exhorten mi opinión, me retiro solapadamente.



Al doblar la esquina, siento la mirada lacerante de la tía del Moe y su poder subcutáneo e hipodérmico, escucho los gritos del maricon del frente, este prorrumpe amenazas ininteligibles y guturales a su sodomítico amante, que es, tanto o mas maricon y escandaloso que el.

Llego a casa y me desplomo sobre el sofá, enciendo un cigarrillo y apuro una cerveza, de pronto…teléfono,

...Halo

…tit

(y dale con la wea)

… ¿Willy?

…tit

…¿Moe?

…tit

… ¿Nachy?

…tit-tit

...Wena perro, que wea... ¿Bienes para acá?

...tit-tit

… ¿quieres que vaya donde Américo?

…tit-tit

… ¿y cuantos serian?,..Tengo quinientos papa!!!

…tit, tit, tit

… ¿tres?

…tit-tit

…vale perro, nos vemos.

…tit-tiiiiit.

.

Salgo con destino al tugurio de Américo, la puerta esta protegida por una reja de hierro, llamo…nada, vuelvo a llamar,…con un crujido se abre la puerta interior, desde la reja veo asomar la figura de una mujer regordeta… ¿cuantos?

Tres, le respondo avergonzado, como sorprendido en falta…

De regreso, paso por el negocio que esta doblando la esquina, entro, y mientras espero diviso un cartel que pende por encima de una maquina tragamonedas, sobre la cartulina amarilla versa…“La maquina no es maraca ni culia, es solo un juego de azar”